La soberanía y derecho internacional como excusa perfecta.
El ejercicio del cinismo selectivo
En un contexto de tensiones geopolíticas intensas, el ex presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez ha utilizado su plataforma en X (anteriormente Twitter) para compartir una perspectiva jurídica sobre la reciente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, que culminó con la captura y extradición del ex líder Nicolás Maduro. Las dos publicaciones, emitidas el 10 de enero de 2026, forman parte de un hilo en el que Uribe cita extensamente al abogado brasileño Felipe Hasson, un especialista en derecho internacional con doctorado y credenciales en arbitraje internacional.
Los posts de Uribe, que han acumulado miles de interacciones, reflejan su postura histórica contra regímenes autoritarios en la región, particularmente el chavismo en Venezuela. Al citar a Hasson, Uribe no solo amplifica una voz experta, sino que también contribuye al debate sobre la legitimidad de acciones unilaterales en casos de crisis humanitarias. El texto compartido por Hasson critica la “lectura selectiva” del derecho internacional, argumentando que conceptos como la soberanía han sido manipulados para proteger gobiernos opresores en detrimento de los pueblos.
1. Crítica a la Soberanía como Escudo Absoluto
Uno de los pilares del argumento citado por Uribe es la deconstrucción del concepto de soberanía estatal. Hasson sostiene que esta no es un “escudo moral absoluto” destinado a justificar abusos como el hambre, la persecución y la supresión de la voluntad popular. En cambio, la soberanía debe ser condicional, vinculada al cumplimiento de deberes básicos del Estado hacia su población. Cuando un régimen transforma a su pueblo en “rehén”, pierde legitimidad, abriendo la puerta a intervenciones externas.
Uribe, al destacar esto en su hilo, resalta cómo Venezuela bajo Maduro ejemplifica esta falla: millones de exiliados, ausencia de elecciones libres y represión sistemática. Esta perspectiva desafía interpretaciones tradicionales del derecho internacional, como las estipuladas en la Carta de las Naciones Unidas, que priorizan la no intervención. Sin embargo, Hasson argumenta que ignorar estas violaciones equivale a complicidad, un punto que Uribe parece endorsar implícitamente al compartir el texto sin agregar comentarios propios, permitiendo que la voz experta hable por sí sola.
2. Prioridad de los Derechos Humanos sobre Formalismos Jurídicos
Hasson enfatiza que el derecho internacional fue diseñado para proteger a las personas, no a los gobiernos. Uribe cita pasajes donde se describe el debate sobre Venezuela como “secuestrado por una lectura selectiva e hipócrita”, donde términos como “no intervención” se usan para perpetuar el sufrimiento. El abogado brasileño invoca normas centrales como el derecho a la vida, la dignidad y la autodeterminación, que no son “valores occidentales opcionales” sino pilares universales.
En el contexto venezolano, esto se traduce en la crítica a la inacción internacional: mientras la ONU y otros organismos emitían resoluciones simbólicas, el régimen continuaba su opresión. Uribe, con su historial de confrontación contra guerrillas y narcotráfico en Colombia, utiliza esta cita para validar la intervención estadounidense como una “afirmación del núcleo ético” del derecho internacional. Este punto resuena particularmente en América Latina, donde crisis similares en Cuba y Nicaragua han generado debates sobre el rol de potencias externas en la restauración democrática.
3. Legitimidad de la Intervención Militar como Último Recurso
Un aspecto controvertido en los posts es la justificación de la ayuda externa, incluyendo la militar, cuando los canales internos de cambio están bloqueados. Hasson argumenta que defender que el pueblo venezolano “resuelva solo” su crisis es defender la perpetuación del sufrimiento, dada la ausencia de prensa independiente, poder judicial autónomo y elecciones genuinas. Uribe, al compartir esto, alinea la acción de Trump con una necesidad moral: la intervención no viola el derecho internacional, sino que lo cumple al priorizar la protección de vidas.
El paralelismo histórico con la liberación de campos de concentración en la Segunda Guerra Mundial es invocado para ilustrar que la neutralidad ante atrocidades es inaceptable. Esta visión contrasta con condenas de líderes como Lula da Silva en Brasil o Petro en Colombia, quienes ven la movida como imperialismo. Sin embargo, Hasson y Uribe destacan la reacción positiva de muchos venezolanos, que celebran la intervención como una oportunidad de liberación real.
4. Rechazo al Cinismo Selectivo y Motivaciones Económicas
Hasson aborda el argumento de que la intervención es motivada por intereses económicos, como el petróleo venezolano, sin invalidar su legitimidad. Uribe cita secciones donde se explica que, aunque existan motivaciones estratégicas, el criterio clave es la realidad interna: el régimen de Maduro ya había perdido autoridad moral al atacar a su propio pueblo. Invocar soberanía para cuestionar motivos externos es, según Hasson, una “perversión intelectual”. Este punto critica a quienes colocan la ideología por encima de la empatía humana, transformando el derecho internacional en “retórica vacía”.
Uribe, conocido por su alianza con Estados Unidos durante su presidencia, usa esta cita para defender acciones unilaterales cuando organismos multilaterales fallan. En el escenario actual, con EE.UU. imponiendo un “quarantine” al petróleo venezolano, este argumento justifica la captura de Maduro como un paso necesario, independientemente de los beneficios económicos colaterales para Washington.
5. Llamado a Reformar el Orden Internacional
Finalmente, los posts culminan en una crítica implícita a instituciones como la ONU y la OEA por su ineficacia. Hasson sostiene que cuando el derecho internacional pierde capacidad para proteger víctimas, el poder ocupa su lugar. Uribe, al cerrar el hilo con esta reflexión, insta a un replanteamiento: el sistema debe recuperar su rol en la producción de consecuencias reales, no solo citas principistas. Esto implica reconocer que intervenciones selectivas, aunque controvertidas, pueden ser necesarias ante regímenes depredadores. En Venezuela, esto se materializa en la transición post-Maduro, con un gobierno interino respaldado por EE.UU. Uribe cita a Hasson para argumentar que defender dictadores en nombre del derecho es una “coartada moral”, urgiendo a la comunidad internacional a priorizar la justicia sobre la indiferencia.
En conclusión, los posts de Uribe no solo amplifican la voz de Felipe Hasson, sino que contribuyen a un debate mayor sobre el equilibrio entre soberanía y derechos humanos en un mundo polarizado. Con la situación en Venezuela evolucionando rápidamente —incluyendo protestas y negociaciones diplomáticas—, estas declaraciones subrayan la urgencia de un derecho internacional más efectivo. Mientras aliados de Maduro condenan la intervención como una brecha al orden global, figuras como Uribe la ven como un precedente positivo para regiones afectadas por autoritarismo.






