Crisis en Haití y el salto de fe.
Todos los que esperamos lo mejor para Haití, deseamos que el pueblo se sume a este salto de fe junto con sus autoridades; de lo contrario, sería el último.
Haití siempre es foco de atención en el Caribe, así mismo lo es para su diáspora, para el caucus haitiano en Estados Unidos y para la República Dominicana; ya que es el país que más sufre las consecuencias de su crisis política, económica y de salud, después de los haitianos en su país.
Es por esto que cabe destacar los movimientos políticos en esa nación en los últimos 2 años y valorar la constitución de su Consejo Presidencial de Transición, CPT, para poder entender que ahora se necesita un salto de fe que los lleve a la continuidad y mantenimiento de su seguridad.
En recientes declaraciones en la red social X, el PM haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, dijo:
2026 es el año de la seguridad.
2026 es un año electoral.
2026 es el año en que el pueblo recuperará su país.
2026 es el año en que el Pueblo regresará a casa con dignidad.
El jefe de gobierno haitiano declara el año en curso 2026 como el año de la seguridad. Su apuesta es a mantener la seguridad frente a un período con obstáculo y de cara a celebrar una elecciones libres y creíbles. Para lograr eso, no solo necesita del apoyo de la clase política fragmentada, también necesita el apoyo de los ciudadanos. Es por eso la segunda parte de su propuesta: 2026 es el año en que el pueblo recuperará su país.
Para lograr estos objetivos concretos, el PM cuenta con el apoyo de la cúpula actual del Consejo Presidencial de Transición, su presidente Laurent Saint-Cyr, además otros consejeros que le dieron su apoyo cuando pretendían destituirlo del cargo de primer ministro.
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La política en Haití se maneja a pasos de tortuga, muy diferente a la violencia que se riega y quema como pólvora. Por eso cuesta demasiado ver los cambios en las autoridades y esperar el respaldo popular. Pero este último año ha sido el de mayor concentración de poder para las autoridades haitianas. Con el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU, el envío de la Fuerza de Tarea Antipandillas, los contratos a compañías de seguridad para combate de las bandas haitianas y con el mantenimiento del CPT alternando presidentes, se puede decir que en Haití se ha logrado cierta estabilidad.
Ahora solo corresponde a los haitianos, al pueblo en general, dar ese salto de fe en favor de sus autoridades para poder lograr la última fase de los enunciados del primer ministro: 2026 es el año en que el Pueblo regresará a casa con dignidad.
Todo esto resulta posible. Todo esto se puede hacer. El jefe de gobierno destacó los avances de las fuerzas de seguridad en la recuperación de territorios que estaban bajo control de bandas armadas, señalando que “el miedo ha cambiado de bando”.
Sin temor, con seguridad y estabilidad, el pueblo haitiano puede volver a su país y expresarse en las urnas para elegir un presidente, que lamentablemente no tienen desde el magnicidio de Jovenel Moïse.
El CPT concluye este 7 de febrero del 2026 y, penosamente, políticos apuestan a la violencia y la crisis llamando a tomar las calles para que Haití quede sin autoridades. El gobierno de los Estados Unidos, involucrado de lleno en el CPT y su presidente esperan todo lo contrario: continuidad de CPT y de Laurent Saint-Cyr.
Todos los que esperamos lo mejor para Haití, deseamos que el pueblo se sume a este salto de fe junto con sus autoridades; de lo contrario, sería el último.
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