¿Fe genuina o cálculo de poder?
La reciente jornada de oración en el Palacio Nacional, encabezada por el presidente Luis Abinader en el marco del simulacro nacional de evacuación, abre interrogantes profundas sobre la agenda del Gobierno. ¿A qué responde esta repentina muestra de devoción pública y qué busca proyectar realmente el mandatario en este momento político?
Presión internacional y diplomacia
Resulta inevitable analizar esta postura frente al complejo escenario internacional. Por un lado, destaca la coincidencia con la embajadora estadounidense, Leah Francis Campos, de marcada narrativa religiosa en sus redes. Por otro lado, la República Dominicana enfrenta crecientes presiones comerciales desde Estados Unidos, marcadas por aranceles y restricciones vinculadas a denuncias sobre trabajo forzado y mano de obra ilegal. ¿Busca el Gobierno una fachada de fe para alinearse con Washington o desviar la atención de estas sanciones económicas?
La contradicción en la gestión pública
Llama la atención que un ejercicio puramente técnico, como un simulacro sísmico, sea envuelto en un manto de solemnidad espiritual. Asimismo, pedir «sensibilidad» a los servidores públicos resulta contradictorio cuando la ciudadanía enfrenta diariamente indolencia e ineficiencia en las instituciones del Estado. Pedir sabiduría es lo correcto, pero debe reflejarse en la gestión diaria y no en actos ceremoniales.
Advertencia al pueblo dominicano
Tras los reajustes ministeriales del pasado mes de agosto, esta narrativa de devoción repentina genera serias dudas. Advertimos al país a mirar estas acciones con profunda cautela. La fe es un valor sagrado que no debe manipularse como mercadeo político ni como escudo ante los problemas nacionales. Presidente Luis Abinader, la nación exige sinceridad y soluciones reales, no refugios religiosos.




